• Tany G Fernández G

LA DAGA

Actualizado: 11 de ago de 2020




I

No olvides

que hubo en el atardecer

algo que nos unió,

se nos traspasó con una cuerda

los pechos, el ombligo, los muslos.

Estos no fueron dos cuerpos.



II

Y ahora que la tarde

hace su último llamado,

clávame con tus manos

para desenterrar lo que haya.

No dejes nada de ti en mí

¡sácate!

qué importa si el viento y su acidez

rajan el espacio

donde marcaste tu huella.



III

Este cuerpo no sabe de reparos,

¡arráncame también de mi propia carne!

¡para no tener más rostro!

para hacer como si nunca

me hubiera dolido esta muerte.




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